A lo largo del primer año he realizado un voluntariado en el cual yo, algunos domingos de 10:00 a 12:00, me comprometía a ir al Hospital Clínico San Carlos. Principalmente vamos a hacer compañía a los niños que se encontraban en ese hospital, los cuales por razones de salud no terminales se tienen que quedar un tiempo ingresados. Lo que hacemos es que habilitamos un aula donde hay juegos de mesa, televisión y ordenadores, para que los niños puedan pasar un buen rato alejados de la monotonía de un hospital.
En el voluntariado se convive con muchas personas, las cuales son de salud delicada, y por ello hay que ayudarles a subir el ánimo para que puedan recuperarse con ganas. Además como católico estoy cumpliendo una de las enseñanzas de Jesús, que es ayudar a los enfermos; evidentemente no estamos en las mismas condiciones de aquella época, pero tanto el mensaje como el aprendizaje es el mismo.
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